El contacto visual, una de las claves para dar presentaciones

Por Chris Wright (business2coach@yahoo.es)

Aunque parezca la cosa más simple del mundo, cuando escuchamos a alguien que ofrece una presentación, ¿qué solemos preferir? ¿Que lea directamente su guión escrito sin apenas mirar a la audiencia, o que mantenga contacto visual directo con la audiencia?

Reconozco que es una pregunta fácil. El contacto visual es importante, pero, ¿saben por qué?

Unas investigaciones recientes de la Universidad de Harvard han demostrado que sin el contacto visual perdemos la importantísima conexión emocional con la audiencia. La falta de conexión emocional implica la imposibilidad de llegar al corazón y a la mente de la audiencia.

Por regla general, asociamos el contacto visual con la honestidad, la sinceridad, la confianza en uno mismo y la pasión por un tema, todas ellas características de un gran comunicador. Piensen en todas las ocasiones en las que han asistido a una presentación o un discurso público de un orador que miraba sus apuntes constantemente. ¿Qué impresión les daba esto?

¿Creen que la confianza se comunica solamente mediante palabras, o las pistas no verbales son igual de importantes? Varias investigaciones sobre juicios legales revelan que el jurado considera más creíbles y honrados a los testigos que miran a los ojos a las personas que les interrogan.

La próxima vez que alguna persona les explique algo que le apasione, fíjense en los ojos de esta persona. ¿Están apagados o llenos de brillo y de chispa? Por lo general, cuando un tema nos entusiasma, nos llenamos de vida y energía. Nuestro lenguaje corporal se hace más dinámico, los gestos corporales son más enérgicos y nos brillan y relucen los ojos como diamantes.

El público de nuestros días desconecta ante oradores que leen sus apuntes. Cuando uno lee apuntes, se queda confinado al púlpito, elimina todo lenguaje corporal y pierde así un 70% de su capacidad de comunicar. Los oradores más influyentes comprenden que sus mensajes clave surten mucho más efecto cuando tanto el lenguaje corporal y la comunicación verbal transmiten el mismo mensaje con compromiso y pasión.

Pero, ¿qué sucede si no le apasiona en lo más mínimo presentar los servicios o productos de su empresa? Lo cierto es que la pasión y el sentimiento se pueden conseguir si uno comienza la presentación hablando de algo que le apasione y relacionándolo deliberadamente con el tema de su presentación. Por ejemplo, el partido de fútbol de anoche o el último lugar que visitó y que le dejó encantado, siempre que pueda relacionarlo con el tema en cuestión. El efecto del entusiasmo permanece presente en el cuerpo durante un buen rato y acompañará de manera natural a la presentación de los servicios y productos de su empresa.

¿Durante cuánto tiempo se debe mantener el contacto visual? En cualquier cultura, mirar fijamente resulta incómodo tanto para el orador como para la audiencia. Algunos estudios sugieren mantener un 80-90% de contacto visual, pero mantener la vista fija tanto tiempo puede cansar.

Algunos de los mejores oradores recomiendan controlar el contacto visual separando la audiencia en tres grupos y mirando a una persona de cada uno de ellos por turnos. Si se intenta mantener contacto visual con demasiadas personas de manera aleatoria, se pierde el control de la audiencia. Por ello, conviene mantener contacto visual con la persona escogida hasta lograr reconocer el color de sus ojos. Después hay que retirar la vista para evitar fijarla demasiado. Es recomendable dedicar la misma cantidad de tiempo a cada uno de los 3 grupos de la audiencia.

Pueden practicar esta técnica con compañeros de trabajo, con su formador, amigos o familiares, y que éstos le den una nota del 1 al 10 indicando lo creíble que les resultó el mensaje que usted haya presentado. “1” indica que les pareció una mentira total y “10” significa que confían en el mensaje al 100%. Repitan la presentación 3 veces y pidan siempre a esta persona que justifique la nota que les dé.

El contacto visual también puede combinarse con pausas para aumentar el efecto y la energía del mensaje. El hacer una pausa antes de decir algo importante crea expectación y transmite a la audiencia la sensación de que usted lo tiene todo bajo control y que domina el asunto a la perfección. Si la pausa se hace tras decir algo importante (acompañándola de un contacto visual adecuado), se da tiempo a la audiencia para reflexionar sobre un mensaje clave, entenderlo y asimilarlo. También les mantiene atentos a la presentación y les da tiempo para recuperar el hilo si se han perdido. Los mejores oradores siguen la regla PEEP:


P : Pausa (primera pausa)
E : Energía y entusiasmo
E : Establecer contacto visual
P : Pausa (segunda pausa)

Traducido por http://www.jb-translator.com/english.htm.

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